lunes, julio 09, 2012

Entre Dioses, Devociones y Decisiones


Son muchas las veces en que la idea de que sólo podemos experimentar dos emociones parece realmente una ficción – una insensatez total si recordamos que una de esas emociones es invención nuestra y que la otra nos fue dada.

Sin embargo, no es necesario creer de todo corazón esta verdad para aceptar la incuestionable comprobación de los dos mundos totalmente distintos que se derivan de tales emociones. Con su tradicional brevedad   y extrema maestría, Un Curso de Milagros señala que
     O bien existe un dios de miedo o bien Uno de Amor. M-27.4.6

Un dios de miedo.
Un dios de miedo nada tiene que ver con deformes figuras antropomórficas que escapan de un abismo rojo gracias a la oportuna intervención de fieles y perversos reclutas.
Un dios de miedo es otra cosa – algo más delicado, etéreo, urbano.
Un dios de miedo es la ilusión de no tener hermanos, es la ilusión de estar solos en el universo.
Y esto es lo mismo que aceptar que, de alguna forma y más allá de todas las formas, he decidido no amar.
 Nadie en este mundo se escapa del miedo, pero todo el mundo puede reconsiderar sus causas y aprender a evaluarlas correctamente. P-1.1.3

La práctica honesta del Curso es, una vez más, la forma en que emprendemos  esta  jornada de justa evaluación. Y sin lugar a dudas es justa ya que aprenderemos a contemplar a todos de la misma manera, a estar libres de cualquier forma de especialismo y, por sobre todo, a entender que  “el amor y la justicia no son diferentes”.

Sólo la Voz de nuestro Maestro interior  nos puede ayudar a aceptar que nuestra voluntad no es odiar ni vivir en conflicto, no es la soledad ni la pérdida. Para que este intercambio, esta expresión de amor ocurra naturalmente, sólo es necesario que examine mi devoción divida, mis dos voces. El conflicto es por lo tanto, entre el amor y el miedo.

El miedo es siempre un signo de tensión que surge cuando hay conflicto entre lo que deseas y lo que haces. T-2.VI.5.1

Puedo ver las cosas que hago. Puedo estar atenta al contenido verdadero de mis acciones. Con honestidad, pero abierta a la Voz que responderá mi pedido de sanación, puedo observar - sin juzgarme, sin culparme - que de alguna manera he tomado una decisión equivocada. De alguna manera he decidido no amar.

Ningún relámpago cayó sobre mi cabeza.  
Ninguna plaga golpea a mi puerta. 
Ningún dios abisal reclama bramando mi presencia. 
En verdad, ese dios de miedo ¡es el que ahora tiene miedo! Nada puede prevalecer cuando la fe abandona el altar de la oscuridad y lo entregamos a la Paz.

Hoy no tengo miedo de mi hermano. Nada me separa de él. Todo interés, meta, propósito es uno y el mismo.

Hoy no tengo miedo de Dios.  Un Padre amoroso no permite que su hijo sufra. Un Padre amoroso jamás dejaría de contestar una sincera petición de su hijo.

Hoy no tengo miedo de mí. Dios va conmigo dondequiera que voy.

Levanta la mirada y contempla Su Palabra entre las estrellas, donde Él ha escrito tu nombre junto con el Suyo. Levanta la mirada y halla tu infalible destino que el mundo quiere ocultar, pero que Dios quiere que veas. C-EP.3.6-7

Dios está conmigo. 
Y el aroma de las flores es su regalo para mi.

Bendiciones,
patricia
Milagros en Red
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domingo, mayo 20, 2012

Mi Equipo de Trabajo


Estos últimos ocho días de mi vida han sido diferentes – por falta de un adjetivo que pueda calificar mejor la experiencia.

Un par de pases de un juego cósmico me hicieron acreedora a una carga incalculable de trabajo, digamos unas catorce horas diarias dadas mis necesidades de descanso nocturno y alimentación. Este pacto venía acompañado de una responsabilidad que excede mis capacidades.
Y todo esto con fecha de expiración – obvio - fecha que ya estaba pasada el mismo día que acepté colaborar en este esfuerzo de equipo.

Seguramente leer la palabra equipo ya ha disparado una miríada de juicios, veredictos y condenas.  
No es fácil ponernos de acuerdo, es imposible conformar a todos, no hay forma de que todos colaboren por igual – puedo abundar en descriptores pero no tiene sentido. Ya sabemos que la lista que conforman es  larga, larguísima…

En el pasado he tenido experiencias similares. Y el dolor fue el signo distintivo, que casi como marca indeleble tiñó las relaciones laborales de aquel entonces. ¡Pero el Espíritu nos ofrece infinitas oportunidades para volver a elegir!

Las pruebas por las que pasas no son más que lecciones que aún no has aprendido que vuelven a presentarse de nuevo a fin de que donde antes hiciste una elección errónea, puedas ahora hacer una mejor y escaparte así del dolor que te ocasionó lo que elegiste previamente. T-31.VIII.3

La oración es el vehículo de los milagros.
Cuántas veces habré leído esta línea, no lo sé. Pero sí supe que sólo la oración del corazón de mi corazón era la respuesta. Así que esta vez mi propósito fue claro, prístino, sosegado desde el mismísimo principio.

No me dejes caer en la tentación de hacer real todo lo que no me gusta.
Mi corazón busca, anhela cosas que me unan a mi hermano. Nada más.
Mi voluntad es recordar la armonía del Cielo en esta experiencia. Y nada más.
Paz, Padre mío, que sólo tu Paz sea en esta lección. 
Que Tu fortaleza sea mía para pasar por alto todo lo que nos divide, nos separa, nos repudia.


Con esta plegaria le di la bienvenida a la lección. Y desde la certeza de propósito, me comprometí a hacer lo que tenía que hacer. 
No perdí un segundo pensando en cómo cumplir un plazo imposible – el Espíritu iluminará a los indicados
No me distraje ni un momento en diferencias, controversias, discusiones – no es esto lo que estoy buscando
Busqué el factor de la unidad en todos y en todo - y eso encontré.  
Ni una sola preocupación, desasosiego o tribulación empañó mi mente – mi voluntad que es la Tuya me guía.


Según las leyes  del mundo – y vale aquí el oxímoron - el trabajo encomendando aún no ha concluido.  Todavía me quedan unos cuantos días de trabajo por delante, de nada sirve negar la experiencia. Pero en mi corazón palpitan unas líneas sanadoras,  jubilosas, celestiales.

 ¡Alegrémonos de poder caminar por el mundo y de tener tantas oportunidades de percibir nuevas situaciones donde el regalo de Dios se puede reconocer otra vez como nuestro! T-31.VIII.9.1

Al principio hable de trabajo entre hermanos, trabajo en  equipo.

Para poder ver, tienes que reconocer que la luz se encuentra en tu interior y no afuera. No puedes ver fuera de ti, ni tampoco se encuentra fuera de ti el equipo que necesitas para poder ver. Una parte esencial de ese equipo es la luz que hace posible el que puedas ver. Esa luz está siempre contigo, haciendo que la visión sea posible en toda circunstancia. L-pI.44.2

Ahora sé que ya tengo - y siempre tendré - todo el equipo que necesito para ¡el trabajo en equipo!
Los milagros me unen a mis hermanos y ese  instante santo la sonrisa del Cielo refulge sobre todos.

Bendiciones,
patricia
Milagros en Red
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domingo, marzo 11, 2012

El Día Después

Sostenernos en el Amor.
Consolidarnos en la Paz.
Cualquier de estas ideas pueden entenderse como síntesis de nuestro trabajo interior. Trabajo que, dicho sea de paso, es la única cosa que tenemos que honrar independientemente de las circunstancias externas.

Abrigarnos en la Luz.
Invocar nuestro Único  Ser.
Sin embargo, como dignos practicantes del Curso, es casi imposible no caer en las sugestivas tentaciones, seductoras redes del nunca bien ponderado  ego. Cierto es que nuestros  ciegos tropiezos ocurren ya de  vez en cuando. También que son cada vez menos asiduos.  Pero esporádicamente, ¡helos ahí!

Mi canto se eleva hasta el Cielo.
Mío es el Reino.
Un Curso de Milagros nos invita a elegir de nuevo. A veces de manera poética, otras fraterna, en ocasiones imperativa. Pero, ¿no tendremos alguna receta ancestral, quizás formula oculta para el día después? El día después, la hora después, el segundo después… ¿de un ataque de ego?

Recordar mi Identidad compartida.
Escuchar la Verdad.
Las erupciones egoicas tienen siempre las mismas características.  Miramos en nuestro interior  y solo vemos desolación, pérdida y soledad. Sombras de viejos odios bailotean. Fúnebres y marchitos fantasmas. Si buscamos con honestidad, detectaremos emociones que nos remontaron hacia lo alto ... sólo para estrellarnos luego con el suelo.

En el Corazón de Dios radica mi existencia.
Dejo todas mis necesidades en Tus manos.
Volver a empezar.  Detrás de esta situación hay una radiante lección. Si la paz ha de extenderse hasta el lugar más recóndito de la tierra, tiene que empezar conmigo. Y desde allí  extenderse a cada hermano. Y así llevarle descanso.

Tu Voz me guiará muy concretamente.
Extiendo mi mano a todos mis hermanos.
Renovar el compromiso con los milagros requiere de fe, fe que a veces parece tener escasos, reducidos  resultados.  Sin embargo, hemos dado ya algunos pasos en dirección a la Paz, en dirección a nuevos  e invulnerables cimientos sobre los que florecerán los pensamientos que compartimos con Dios.

Perdonaré y esto desaparecerá.
La paz de Dios se me concede  cuando me uno a mi  hermano.

 Puedes estar seguro de que algún día, tal vez hoy, tal vez mañana, entenderás, comprenderás y verás.L-pI.124.11.3

Bendiciones,
Patricia
Milagros en Red

sábado, febrero 11, 2012

Paciencia, perseverancia y persistencia

Ya no podemos negar la visible manifestación de una forma colectiva de pensar, de sentir, de hacer, forma que lenta pero inexorablemente reemplaza un paradigma basado en la separación, conflicto, escasez. 
Las maestras reflexiones del Curso nos dicen que esto     “consiste claramente en escoger uno y abandonar el otro(T-6.V.B.5.1).


Es una experiencia magnífica ver cómo rancios y vetustos pensamientos, ideas, herramientas, mecanismos de relación son ciertamente dejados de lado. Algunas veces esto sucede de manera natural y jubilosa y el corazón estalla en gratitud, en sincero agradecimiento.

Pero otras veces la experiencia es bien distinta. 
Cuatro partes de resistencia,  dos pizcas de dolor bien diluidas en lágrimas, un pellizco de esfuerzo y finalmente dos cucharadas de sufrimiento suele ser la fórmula universal de la ¡medicina recetada por el Dr. Dementia!
Y este escenario nos invita maliciosamente a
aferrarnos a cualquier brizna de paja que parezca ofrecernos apoyo(T-28.VII.3.3).

Recordar es la respuesta.
Recordar.
Recordar que estamos aprendiendo un proceso que suave y progresivamente le ofrece a nuestro corazón un camino para permanecer
sereno aun en medio de cualquier confusión a que puedas dar lugar(T-5.II.7.6)

Esta experiencia no sucede de la noche a la mañana – tal como uno confiaría que así fuese. Es un proceso en el que con cada paso, aprendemos a desaprender lo aprendido.

Así pues, las partes separadas del Hijo de Dios se unen gradualmente en el tiempo, y con cada unión el final del tiempo se aproxima aún más. (T-20.V.1.5)

Aprenderemos gradualmente porque desearemos gradualmente una sola cosa.
Y sólo una.
Y al desear una sola cosa, sólo una cosa eso tendremos.
Y al tener una sola cosa, sólo una cosa daremos.
Y al dar una sola cosa, sólo una cosa seremos.

Sólo necesitas desear que se te conceda el Cielo en vez del infierno, y todos los cerrojos y barreras que parecen mantener la puerta herméticamente cerrada se desmoronarán y desaparecerán. (T-26.II.8.5)

Deseo el Cielo.
Tengo Cielo.
Doy Cielo.
Soy Cielo.

Todo aprendizaje se estableció con este propósito.
Para que se alcance su objetivo necesitamos paciencia, perseverancia y persistencia.
Paciencia para repetir las lecciones hasta aprenderlas.
Perseverancia para reconocer el poder de los milagros que fluyen desde el Amor.
Persistencia para aceptar que somos la luz del mundo porque esa es la función que Dios Mismo nos asignó.

¿Qué podríamos desear sino recordarte? (L-pII.258.2.3)
¿Qué otra cosa aparte de Ti podría desear? (L-pII.287.2.2)
¿Qué otro camino iba a desear recorrer sino el que conduce a Ti? (L-pII.287.2.3)
¿Qué otra cosa podría desear sino la verdad acerca de mí mismo? (L-pII.231.1.6)
¿Qué más puedes desear, cuando esto es todo lo que necesitas? (M-26.4.11)

Bendiciones,
patricia
Milagros en Red
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sábado, diciembre 24, 2011

El Nacimiento de la Santidad

Creo que es Marianne Williamson quien una vez señaló que la Navidad representa una fuerza espiritual que todos – sin excepción- nos damos permiso de experimentar.
La idea de que en nuestro interior puede nacer un ser nuevo, santo, inmaculado es algo que a todos nos mueve a hacer realidad. Un nuevo ser que tiene como padre al Amor Universal y como madre a la humanidad.

Frente a esta fascinante idea no hay ninguna otra alternativa que no sea hacer lugar a lo nuevo. 
¿Cómo nutrir, proteger y abrigar la Luz si estamos empeñados en aferrarnos a la oscuridad?
Hagamos lugar. Mucho lugar en nuestra vida, en nuestro corazón, en nuestra mente.
Evaluamos nuestros pensamientos y elijamos conservar sólo aquello que simbolice la paz y la hermandad, el júbilo y la dicha. 
No nos conformemos con nada que no represente la identidad que anhelamos.
Tenemos todo el tiempo del mundo para evaluar nuestros pensamientos, acciones, palabras y emociones. Y elegir.
¿Qué podría hacernos más felices?
Así es como el bebé de Belén renace.

Y todo aquel que le dé abrigo lo seguirá, no a la cruz, sino a la resurrección y a la vida. T-19.IV.C.I.10:9

Celebremos el nacimiento de este bebé en nosotros.
El es nuestros ojos, oídos, manos, pies.
El Amor es uno solo en nosotros.
Y tomando a nuestro hermano de la mano, la promesa de nuestro Padre se cumple.
Bendiciones,
Patricia
Milagros en Red
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domingo, octubre 30, 2011

La Canción Olvidada

Una buena historia bien contada siempre ha ejercido una notable atracción en mi vida. Si esa buena historia venía acompañada de una partitura o de un guión, de un solo de Gibson o en capítulos, la fascinación era similar.

Caminando ya de la mano del Curso, sospeché que tales emociones en mí eran una especie de invitación a pensamientos relacionados con gratitud, unión, comprensión, Cielo. 
Siempre habían estado en mí, pero  nunca los había podido identificar apropiadamente; ese inexpresable recuerdo de mi Padre,  recuerdo que añoro desde que adherí a la ficción del ego.

Escucha y mira a ver si te acuerdas de una canción muy vieja que sabías hace mucho tiempo y que te era más preciada que cualquier otra melodía que te hayas enseñado a ti mismo desde entonces. T-21.I.7.5

La tentación de confundir forma con contenido es el fulminante ofrecimiento del ego. ¡Cuánto más fácil sería tener algunos “específicos”! Si el Curso señalara, por ejemplo,  que la música está más cerca del espíritu que la literatura, nos quedaríamos para siempre discutiendo y luchando por demostrar que emocionarnos por la declaración de amor de Edward Rochester a Jane nos conduce más rápidamente a Casa que la “Oda a la Alegría”!

El amor guía a todos por igual, sólo que en formas diferentes. Ninguna forma puede ser recetada de manera universal. Ninguna forma tiene propósito en sí misma. Específicos, formas pertenecen al ámbito del cuerpo. El contenido es siempre de la mente.

La métrica shakesperiana de las lecciones del Curso hace de la lectura una exquisitez, una exaltación. Pero no tiene nada que ver con el contenido. De hecho,

Las notas no son nada. Sin embargo, las has conservado, no por ellas mismas, sino como un dulce recordatorio de lo que te haría llorar si recordases cuán querido era para ti. T-21.I.7.1-2

Las notas no son nada. 
Leo estas líneas y observo una vez más la misma sorprendente e irrefutable consistencia en todas las enseñanzas del Curso. El propósito es acercarnos a la esencia del amor, a la unicidad, a aquello que trasciende toda forma del mundo.

Puedo cantar entonces a toda voz un buen rock.
Puedo emocionarme hasta las lágrimas al escuchar mi soliloquio favorito de Hamlet. 
Puedo perderme en el mundo de Austen o de Kubrick o de Bach.
Puedo hacer esto porque estas formas me inspiran a abrirme al contenido amoroso que cada una encierra.
Ese contenido  que no es sino una Presencia amorosa, infinita que nos abraza a todos sin excepción.
Bendiciones,
patricia
Milagros en Red
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domingo, julio 31, 2011

La Luz En Mí

¿Qué es un milagro?
Todos nos lo hemos preguntado.  
A todos nos lo han preguntado. 
En ocasiones abrevamos en la metafísica del Curso, en otras garabateamos explicaciones, siempre tratando de atinar una respuesta clara, simple, sin vueltas.
No siempre logramos este cometido, dicho sea de paso. 

Sin embargo, el Curso mismo nos brinda una definición que armoniza tanto  la dimensión metafísica como la experiencia cotidiana que cosechamos. Así, el Principio 33 señala que los milagros

     Desvanecen las ilusiones que albergas acerca de ti mismo y perciben la luz en ti. T-1.I.33:2

Desvanecen las ilusiones que albergo acerca de mí  misma y perciben la luz en mí.
Al examinar esta reflexión, es inevitable equiparar las cosas que nos hemos enseñado con oscuridad. 
Enseñarnos cosas es sinónimo de falta de compleción, es idea de carencia, es epitome de la negación de nuestra identidad. 
Por eso es que el Curso nos recuerda que

     Donde el Hijo de Dios se vuelve contra sí mismo, sólo puede contemplar la oscuridad. P-3.III.5.11

Al hacer esto, la oscuridad es mi nuevo hogar y el precio que pago es absoluto: negar la luz en mí. 
Esta decisión es devastadora para mi conciencia  y para la experiencia que se deriva.
Parafraseando entonces,  si el error es lo mismo que oscuridad; mi único “trabajo” consiste en llevar todos los errores ante la luz para su corrección.
¡Y no somos nosotros quienes llevaremos a cabo tal corrección!

El Espíritu Santo es Quien evalúa el bouquet de juicios, desamores y yerros a fin de conservar lo que está de acuerdo con la Luz y corregir o purificar todo lo demás.
Es más,  hasta no hacer esto  por primera vez, no podremos abrazar el infinito valor de Un Curso de Milagros

     Desde donde te encuentras no ves nada que te indique que detrás de las nubes hay una luz brillante. L-pI.69:5.1

Más allá  del sinfín de ilusiones tejidas, trenzadas y entrelazadas, nos espera el perdón que lleva este mundo de tinieblas a la luz.

     Hay una luz en ti que jamás puede extinguirse. L-pI.156.4:1

Hay una luz en mí.
Salgo a buscarla con toda mi voluntad. Salgo a buscarla y la encuentro y doy gracias.
Doy gracias porque me permite distinguir esa misma luz en todo y en todos.

     Hay una luz en ti que el mundo no puede percibir. L-pI.189.1:1

Hay una luz en mí. 
Esa es la certeza que me guía. Permito que me envuelva y las tinieblas se desvanecen, las mías, las tuyas y las del mundo todo.

     La luz se encuentra en ti. T-18.III.1:7

Elijo ahora volverme siempre a esa serena  Luz en busca de respuestas. 
Elijo ahora no entender ningún acontecimiento ni persona, nada que no sea bajo esa beatífica Luz
Esa es, en última instancia, la manifestación de un compromiso espiritual profundo, sincero,  íntegro. 
Por eso intento llegar a la luz en mí.
Todas las veces que sean necesarias.  
Y cada vez que lo hago, unas palabras maravillosas, sanadoras, milagrosas destellan en mí.

     Y renazco cada vez que un hermano se vuelve hacia la luz que mora en él y me busca. L-pI.R5.IN.7:3

Bendiciones,
patricia
Milagros en Red
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