miércoles, diciembre 10, 2008

Buena Voluntad

Todos estamos al tanto de la metafísica del Curso. El mundo es ilusión, nada aquí es real, la percepción de toda diferencia es inventada.
Todo, todo en este mundo proviene de una sola fuente, la culpa. Y toda culpa a su vez, proviene de una sola fuente ya que es una defensa en contra del Amor de Dios.
Todo aquí es una manifestación bien de la culpa del ego, bien del amor del Espíritu Santo. Somos uno, somos iguales, sólo tenemos la ilusión de ser diferentes. La enfermedad, el sufrimiento y el dolor son poderosas herramientas que el ego utiliza para mantener viva la creencia en la separación.

Pero no caigamos en la tentación de creer que es necesario experimentar a todos como uno en nosotros. Para considerarnos buenos estudiantes debemos invitar a la experiencia que nos dice que todos compartimos el mismo propósito.
Somos todos diferentes en la forma, pero todos compartimos el mismo propósito. Y el propósito es lo importante. El propósito es lo que unifica.
No neguemos entonces aquello que nuestros ojos ven, tal cual enseña el Curso:

Los ojos del cuerpo continuarán viendo diferencias. M-8.6:1

El Curso no nos pide que neguemos aquello que vemos. Simplemente nos pide que ubiquemos todo en una de dos categorías: una expresión de amor o un pedido de amor.
El Curso no nos pide que neguemos aquello que vemos. Simplemente nos pide que recordemos que no somos el sueño.

Cuando Jesús caminó en esta tierra, él vio lo mismo que los demás, pero su experiencia fue totalmente distinta. Él vio a las personas lastimando su cuerpo, sus ojos sí percibían las diferencias pero su mente no obró desde ese lugar ya que su mente sólo conocía el Amor de Cristo. Así fue que Jesús experimentó el amor de la Filiación pidiendo amor, un amor que creían no tener.
Al leer esto, quizás se sientan inclinados a pensar “Sí, todo esto suena muy hermoso pero yo no soy Jesús por lo tanto no puedo ver el mundo de la forma en la que él lo hace”. Recordemos entonces que el Curso no nos pide ver el mundo como Jesús. El Curso nos pide que queramos ver el mundo como Jesús. Un párrafo en el Curso señala:

Tu pregunta no debería ser: "¿Cómo puedo ver a mi hermano sin su cuerpo?" sino, "¿Deseo realmente verlo como alguien incapaz de pecar? T-20.VII.9:2

Aquí es donde juega nuestra pequeña dosis de buena voluntad.

Bendiciones,
Patricia
Milagros en Red
http://www.milagrosenred.org/

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